Qué beneficios aporta la música a un recién nacido

Qué beneficios aporta la música a un recién nacido

Muchos se toman los beneficios de la música para los recién nacidos como una cuestión supersticiosa. Pero no lo es: tiene fundamento científico.

En este artículo repasaremos los principales beneficios que aporta la música para el recién nacido. Como veremos, son beneficios fundamentales para su correcto desarrollo, sobre todo a nivel neuronal y del lenguaje.

Mejoras a nivel neuronal y de aprendizaje

La música, en tanto que expresión artística emotiva, llega al bebé como un bálsamo y puede estimular varias áreas de su corteza cerebral.

De entrada, sabemos que la música es un poderoso elemento para relajar al bebé ante momentos de estrés. Pero lo más importante son sus beneficios a nivel neuronal.

La escucha de música puede ayudar a prevenir problemas como el autismo o la dislexia en el bebé. Por ello, se aconseja incluso en madres que todavía no han parido, escucha intensiva de música (y si es clásica, mejor, pues es más compleja).

La escucha de música mejora la frecuencia cardíaca del bebé así como la segregación de endorfinas en la madre.

A su vez, con la escucha de música se ejercita el órgano auditivo del bebé, con unos beneficios posteriores muy importantes en el nivel del aprendizaje y el lenguaje. Para el bebé será más fácil aprender a hablar si ya sabe manejarse con patrones rítmicos a través de la escucha de música.

Y, ojo, no siempre es necesaria música de “estudio”. La propia voz cantada del padre o la madre puede ejercer un poder similar en la maduración auditiva del bebé.

Estudios científicos promueven la escucha de música en bebés

Según estudios científicos, los bebés recién nacidos ya tienen la capacidad de escuchar y procesar la música tal y como lo hace un adulto. Hay predisposición neurológica a la escucha de música. En consecuencia, esta práctica lleva a un desarrollo creativo y cognitivo mucho más acelerado.

Se sabe que el bebé siente atracción por las estructuras armónicas en el primer año de vida. Los cambios de ritmo y de armonía percibidos son fundamentales para su desarrollo cerebral, y con la escucha de música se potencian.

Por otro lado, es fácil comprobar el efecto beneficioso de la música: muchos bebés a los que se les pone música desde bien pequeños desarrollan las “lalaciones musicales”, vocalizaciones rítmicas imitativas que suelen presentarse desde los dos años.

Así pues, ponerle música al bebé, y aún mejor, jugar cantando o participando activa y musicalmente en una actividad, aumenta su nivel de desarrollo y le evitará al niño, en gran medida, problemas de aprendizaje posteriores.


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